La Escuela N° 25 de Futalaufquen celebra su centenario y fortalece el proyecto ambiental que ya plantó más de 32 mil árboles nativos

La Escuela N° 25 de Villa Futalaufquen celebró su centenario con un proyecto ambiental que lleva dos décadas: produce y planta unas 5.000 especies nativas por año para restaurar bosques afectados por incendios.
Esquel15 de septiembre de 2026 Redacción
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La Escuela N° 25 “Delia Médici de Chayep” de Villa Futalaufquen, ubicada dentro del Parque Nacional Los Alerces, celebró este martes sus 100 años de historia con una experiencia que trascendió las aulas y se convirtió en un verdadero aporte para la conservación ambiental de la región.

Se trata del proyecto institucional “Vivero Niños del Lago”, una iniciativa que comenzó hace 20 años y que involucra a estudiantes de todos los niveles en la producción de plantas nativas, desde la siembra y el cuidado hasta la plantación en zonas afectadas por incendios forestales. En dos décadas, la comunidad educativa ya logró plantar más de 32.000 árboles.

Una escuela con 100 años de historia y fuerte identidad local

“Esta escuela ha sido el corazón de la población desde su fundación en 1926”, remarcó la directora del establecimiento, Myrna Vera Ríos, quien destacó además el fuerte vínculo de los estudiantes con el territorio.

“La mayoría de los estudiantes son hijos de pobladores, guardaparques y brigadistas, por eso el sentimiento de pertenencia con el lugar es muy fuerte”, señaló.

Actualmente, la institución cuenta con una matrícula de 38 estudiantes. La celebración por el centenario reunió a alumnos, docentes y familias, además de autoridades educativas, entre ellas la directora general de Educación Primaria, Karina Pugh, y las supervisoras técnicas escolares de Región III, Andrea Thomas y Marisa Triviño.

El incendio que dio origen al Vivero Niños del Lago

El proyecto ambiental nació a partir de una situación que marcó a la comunidad educativa. En marzo de 2005, un incendio forestal afectó más de 40 hectáreas en los alrededores de la escuela.

A partir de aquella experiencia, docentes y estudiantes comenzaron a pensar de qué manera podían contribuir a recuperar el bosque. Así surgió el Vivero Niños del Lago, que con el paso de los años se consolidó como uno de los proyectos institucionales más significativos de la escuela.

Actualmente, alumnos desde nivel inicial hasta el secundario participan de las distintas etapas de producción de los ejemplares y de las posteriores jornadas de reforestación.

“Gracias a tanto compromiso y amor por lo nuestro, hoy podemos decir que sigue generando entusiasmo y aprendizajes significativos después de dos décadas”, expresó Vera Ríos.

De 300 árboles a 5.000 ejemplares por año

El docente Luis Almendra, responsable de continuar la experiencia iniciada por Boris Sáez, maestro de Orientación Agraria, explicó cómo creció el proyecto desde sus comienzos.

“Comenzamos elaborando 300 arbolitos y hoy en día ya producimos, sembramos y plantamos alrededor de 5.000 por año”, detalló.

El vivero trabaja con más de 15 especies propias del bosque andino patagónico, entre ellas alerce, ciprés de la cordillera, araucaria, coihue, maitén y arrayán.

Para Almendra, el proyecto produjo una transformación profunda dentro de la comunidad educativa. “El vivero transformó la vida de la escuela, de los estudiantes y los profesores”, sostuvo.

Y describió una de las imágenes que mejor refleja el sentido de la propuesta: después de cada jornada de plantación, “los chicos regresan del bosque con una sonrisa enorme dibujada en la cara”.

Más de 32 mil árboles para recuperar los bosques de la Comarca

Bajo el lema “El único árbol que no crece es el que no se planta”, los estudiantes y docentes de la Escuela N° 25 llevan plantados más de 32.000 árboles dentro del Parque Nacional Los Alerces.

El trabajo también se extendió a distintas localidades de la Comarca Andina, con donaciones y plantaciones realizadas en Esquel, Trevelin, Cholila, Epuyén y Lago Puelo.

De esta manera, el proyecto educativo se convirtió en un aporte concreto a la restauración de zonas afectadas por incendios forestales, involucrando a los estudiantes directamente con el cuidado del ambiente y el patrimonio natural de la región.

La experiencia incluso obtuvo reconocimiento internacional y fue distinguida en el 29° Seminario Internacional de Aprendizaje y Servicio Solidario, realizado en el campus de la Universidad Católica Argentina, donde Almendra presentó los detalles de la iniciativa.

A 100 años de su fundación, la Escuela N° 25 de Villa Futalaufquen celebra su historia mirando hacia el futuro: formando estudiantes con arraigo territorial y compromiso ambiental, mientras sus propias manos ayudan a recuperar los bosques de la Patagonia.

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