Incendios sin descanso y salarios congelados: el drama de los combatientes nacionales

Mientras los incendios forestales avanzan sin descanso en la Patagonia, los brigadistas del Servicio Nacional de Manejo del Fuego y Parques Nacionales exponen su crítica situación laboral: sueldos que no alcanzan, doble jornada para sobrevivir y una brecha indignante frente al millonario costo de los helicópteros y aviones hidrantes utilizados en los operativos. Una sola hora de vuelo equivale al sueldo mensual de más de 10 brigadistas.

Comarca Andina09 de enero de 2026 Redacción
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La otra cara del fuego: salarios que no alcanzan y un reclamo histórico
En medio de los incendios forestales que golpean la región patagónica, las imágenes de brigadistas enfrentando al fuego recorren el país. Pero detrás del compromiso y la valentía hay una realidad silenciosa: los combatientes nacionales —del Servicio Nacional de Manejo del Fuego y de Parques Nacionales— cobran muy por debajo de las brigadas provinciales, pese a realizar exactamente las mismas tareas. Mientras un brigadista nacional que recién ingresa percibe alrededor de 860 mil pesos, un combatiente de SPLIF o de Chubut supera el millón y medio.

Los trabajadores explican que el convenio colectivo sectorial no se abre a discusión desde 2021. La falta de actualización salarial los empuja a un doble esfuerzo: combatir incendios de máxima exigencia física y emocional, y en los días libres hacer changas para llegar a fin de mes. “Todos tenemos dos laburos: carpintería, albañilería, cortar pasto. No queda otra”, relatan. El agotamiento acumulado se vuelve un riesgo: la falta de descanso afecta la concentración en un trabajo donde un error puede significar quemaduras graves o la vida.

La desigualdad también se expresa en una comparación que indigna a los brigadistas: el costo de los medios aéreos. Un helicóptero Bell 412, el más grande, cuesta unos 10.500 dólares la hora de vuelo. Solo un traslado de brigadas puede demandar tres horas, y las descargas de agua suman varias más. En total, un helicóptero puede facturar entre 50 y 60 millones de pesos por día, equivalente al salario mensual de toda una brigada nacional. Los aviones anfibios también se ubican entre los 8.000 y 10.000 dólares por hora.

Aun reconociendo que los medios aéreos son indispensables, los trabajadores sienten que la balanza es injusta: “Una hora de vuelo equivale al sueldo de diez combatientes”, señalan. Mientras tanto, los aumentos sectoriales no llegan y la burocracia política mantiene trabados los avances estructurales. Desde ATE impulsan ahora una compensación de 500 mil pesos adicionales, un parche que, admiten, sigue siendo insuficiente frente al riesgo real del trabajo.

La demanda no se dirige a un gobierno en particular. “Es una deuda histórica”, afirman. Desde la creación del Plan Nacional de Manejo del Fuego, ningún gobierno logró garantizar estabilidad laboral ni una remuneración acorde a la tarea. La discusión salarial requiere que se sienten a la misma mesa Empleo Público, Economía, Seguridad y los gremios, algo que no ocurre hace años. La consecuencia: un sistema sostenido por el esfuerzo de quienes caminan el incendio, pero relegados en el reconocimiento económico.

En pleno avance del fuego, los brigadistas cargan con una doble urgencia: salvar vidas y territorios, y recordar al país una verdad incómoda que suele olvidarse cuando se apagan las llamas. La brecha entre el costo millonario de los medios aéreos y sus sueldos es apenas el síntoma visible de un problema mucho mayor: la precarización crónica de quienes ponen el cuerpo para proteger los bosques.

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